La variedad de símbolos de reciclaje y la confusión sobre lo que se puede y lo que no se puede reciclar están contribuyendo a la preocupación de la población británica respecto a los envases. Sin embargo, en el caso del papel y el cartón, no hay confusión alguna: basta con aplicar el sentido común.
En lo que respecta al reciclaje, no cabe duda de que la población británica está muy preocupada por los plásticos de un solo uso. Programas como «Blue Planet» y el más reciente «Drowning In Plastic» han situado este tema en lo más alto de la lista de preocupaciones de mucha gente, pero parece que sigue habiendo mucha confusión sobre qué materiales se pueden reciclar y cuáles no.
Un informe reciente de la empresa internacional de envases Ball Corporation ha revelado que, aunque el 86 % de los adultos británicos está preocupado por la contaminación por plásticos, casi una quinta parte (18 %) no entiende qué se puede reciclar y qué no, una cifra que se eleva al 26 % entre los jóvenes de 18 a 24 años. Si entramos en detalles, casi un tercio de todos los adultos británicos (31 %), incluido el 41 % de los millennials, afirma que no hay suficientes bebidas disponibles en envases que no sean de plástico.
Identificar el problema
Parte del problema parece ser la confusión del público sobre qué se puede y qué no se puede reciclar, debido a la abrumadora variedad de símbolos que aparecen en los envases domésticos. Actualmente existen ocho símbolos básicos de reciclaje, y el símbolo del plástico presenta varias variantes que indican el tipo de plástico con el que está fabricado el envase.
Una encuesta realizada por Which? a principios de este año reveló que, aunque el 73 % de la población entendía que el símbolo del «bucle de Möbius» significaba que el envase era reciclable, esa cifra se reducía drásticamente al 32 % cuando se les preguntaba qué significaba ese mismo símbolo con la palabra «PET» debajo. Y cuando se les preguntó qué significaba una flecha circular negra tachada, solo el 6 % sabía que ese envase solo lo recicla el 20 % de los ayuntamientos.
«Sabemos que la gente quiere reducir los residuos que van a parar al vertedero y reciclar más, pero a menudo se siente desconcertada ante una confusa variedad de símbolos y un etiquetado incoherente», afirmó Nikki Stopford, directora de Investigación y Publicaciones de Which?. «Queremos que el Gobierno y los fabricantes actúen ya para implantar un etiquetado claro, sencillo y coherente, y que lo hagan obligatorio para ayudar a los consumidores a saber qué se puede reciclar y cómo hacerlo».
El papel: la opción más popular
Mientras el debate sobre los plásticos de un solo uso sigue en pleno apogeo, el papel y el cartón siguen siendo la opción más popular entre el público a la hora de elegir envases. En una encuesta reciente de Two Sides, un impresionante 78 % de los encuestados afirma que le gustan los envases de papel y cartón porque son biodegradables, mientras que casi la mitad (48 %) prefiere el «tacto» del papel y el cartón en comparación con otros materiales de embalaje.
«Los envases de papel ofrecen numerosas ventajas, desde la protección de los productos y la prevención de residuos hasta la optimización de la logística en la cadena de suministro», afirma Steven Stoffer, vicepresidente de desarrollo del grupo Smurfit Kappa. «Y lo más importante: son 100 % reciclables y tienen el menor impacto sobre el medio ambiente».
Una exigencia de cambio
La elevada tasa de reciclaje del papel y el cartón (actualmente del 83 %, la más alta de todos los materiales de embalaje) y la clara preferencia del público por este tipo de embalaje han dado lugar a una demanda cada vez mayor en todo el mundo. En la actualidad, alrededor del 60 % de los envases de cartón en Europa se fabrican con cartón reciclado, y el papel reciclado aporta el 88 % de la materia prima para las nuevas cajas de cartón ondulado.
Por otra parte, la demanda de envases de papel y cartón también tiene una serie de efectos positivos sobre el cambio climático. Dado que los bosques desempeñan un papel fundamental en la producción inicial de este recurso reciclable, los bosques gestionados de forma sostenible están creciendo a un ritmo espectacular. Entre 2005 y 2015, los bosques europeos crecieron en 44 000 km2 – una superficie mayor que la de Suiza.
Gracias a su resistencia, flexibilidad y belleza estética, el papel y el cartón ofrecen a las marcas y empresas una solución de embalaje sostenible, cuya popularidad y uso no harán más que aumentar.
«Las empresas se ven sometidas a una presión cada vez mayor para ser más sostenibles, lo que está teniendo un efecto transformador en el sector del embalaje», afirma Steven Stoffer. «Dada la gran cantidad de envases no biodegradables, principalmente de plástico, que flotan en nuestros océanos, los envases de papel se consideran cada vez más una alternativa atractiva».

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