
Los profesionales sanitarios alertan sobre el posible impacto del tiempo que los niños pasan frente a las pantallas en el aula. ¿Podría el hecho de volver a introducir más papel en las clases ayudar a los niños a aprender con un equilibrio más saludable?
Los niños pasan cada vez más tiempo frente a las pantallas durante la jornada escolar, ya sea leyendo libros de texto digitales o completando fichas de trabajo en tabletas. Sin embargo, ahora que más de 150 profesionales sanitarios reclaman que se tomen medidas respecto al tiempo que pasan frente a las pantallas en el aula, cada vez son más las dudas sobre si nuestra dependencia de la tecnología tiene un coste.
En una carta abierta dirigida al Gobierno, médicos de cabecera, pediatras y otros especialistas advirtieron de que el uso excesivo de pantallas podría afectar a la salud física y al desarrollo de los niños, incluida su vista. Pidieron que se comprendieran mejor las repercusiones a largo plazo, ahora que el Gobierno está elaborando unas directrices sobre el tiempo de uso de pantallas para niños de entre 5 y 18 años.
Por qué es importante el aula sin pantallas
Las investigaciones sugieren que el trabajo prolongado a corta distancia, incluido el uso de pantallas, está relacionado con la miopía, junto con factores como la reducción del tiempo que se pasa al aire libre. Aunque no se puede culpar únicamente a las pantallas del aumento de las tasas de miopía, los resultados ponen de relieve la importancia de revisar los hábitos de los niños en cuanto al uso de pantallas y de fomentar un equilibrio más saludable entre las actividades frente a la pantalla y el tiempo que pasan lejos de los dispositivos.
La magnitud del problema es sorprendente. Un análisis de 276 estudios en los que participaron más de 5,4 millones de niños y adolescentes de 50 países reveló que la prevalencia de la miopía aumentó del 24,32 % en 1990 al 35,81 % en 2023, lo que significa que actualmente afecta a aproximadamente uno de cada tres jóvenes en todo el mundo. Los investigadores prevén que esta cifra podría alcanzar casi el 40 % para 2050.
Reducir la exposición continua a las pantallas es una forma de fomentar una jornada escolar más equilibrada. Los descansos regulares, el tiempo al aire libre y una mayor variedad de actividades en el aula pueden ayudar a limitar el tiempo que los niños pasan mirando pantallas a corta distancia.
Las ventajas de escribir a mano
Los dispositivos digitales pueden facilitar el aprendizaje, pero no deberían ser la opción predeterminada en todas las clases. Los libros impresos, las fichas y los cuadernos de ejercicios ofrecen una forma sencilla de reducir el tiempo que se pasa frente a la pantalla, al tiempo que mantienen a los niños leyendo, escribiendo y participando activamente.
También hay datos que respaldan el valor de los libros impresos. Un análisis realizado en 2021 de 39 estudios en los que participaron 1.812 niños reveló que, en general, los niños entendían mejor las historias cuando leían libros impresos que cuando leían versiones digitales equivalentes.
El papel también ofrece a los niños la oportunidad de practicar la escritura a mano, tomar notas en los textos, dibujar diagramas y resolver problemas sin tener que cambiar de aplicación ni enfrentarse a distracciones digitales.
Un mejor equilibrio
Los colegios podrían introducir más fichas impresas, libros físicos y actividades de escritura sin pantallas a lo largo del día. En casa, los padres pueden hacer lo mismo fomentando la lectura, el dibujo y la escritura sin utilizar dispositivos electrónicos.
Los niños se merecen lo mejor de ambos mundos: la tecnología cuando resulta útil, y el papel cuando ofrece una forma mejor de leer, escribir, pensar y aprender.

American Latina
ANZ
Austria
Brazil
Czech
Finnish
France
Germany
Italy
North
America
Norway
Polish
Portugal
Spain
Sweden
United Kingdom
