Alta tecnología, gran impacto medioambiental

Uno de los mayores mitos de los medios de comunicación es que las comunicaciones digitales tienen una huella de carbono reducida. Analizamos el verdadero coste medioambiental de la tecnología.

Pregunta a cualquiera, en cualquier sector y en cualquier país, cuál es el soporte más perjudicial para el medio ambiente, y lo más probable es que te responda: «El papel». La idea errónea de que utilizar papel para cualquier cosa, ya sea leer una revista o anotar la lista de la compra, implica automáticamente que se ha talado un árbol es uno de los mayores mitos del mundo, a la altura de la «regla de los cinco segundos» y de que Napoleón fuera bajito (en realidad medía 5’7”, lo que se consideraba una estatura media en aquella época).

Hay un sinfín de datos sobre la sostenibilidad de la industria papelera mundial (la mayoría de ellos en www.twosides.info/myths-and-facts) en los que se explica por qué sigue siendo uno de los mejores medios de comunicación del planeta. Pero quizá la idea errónea más extendida a nivel mundial sobre los medios de comunicación es que lo digital no tiene huella de carbono.

El problema de la percepción

Al no tener presencia física y con unos costes de distribución mínimos, se considera generalmente que los medios online son los más respetuosos con el medio ambiente, ya que llegan al mayor número de personas con el menor impacto posible en la naturaleza. Con un solo tuit o un anuncio publicitario se puede llegar a millones de personas, y no queda ningún rastro una vez que el cliente ha visto el contenido.

Sin embargo, el rápido avance de la tecnología y las comunicaciones digitales conlleva un enorme coste oculto. Aunque el sector de la celulosa, el papel y la impresión representa el 1 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) [1], según estimaciones recientes, el sector de las tecnologías de la información y la comunicación es responsable del 3 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero [2]y el 3,6 % del consumo energético mundial [3].

«En 2020, el mundo tirará a la basura más de 50 millones de toneladas de aparatos electrónicos, lo que supone unos 7 kg por persona».

Y ese consumo energético no deja de crecer. Nuestro insaciable apetito por Internet, el correo electrónico, las redes sociales, los vídeos en línea, las imágenes digitales y otras formas de contenido bajo demanda está impulsando la necesidad de contar con servidores de gran capacidad para almacenarlo todo, y el consumo energético de la tecnología digital está aumentando un 9 % cada año [4]. Resulta alarmante que se calcule que la proporción de las emisiones de gases de efecto invernadero atribuible a la tecnología digital podría aumentar hasta el 8 % para 2025, que es la proporción actual de las emisiones de los coches [4].

50 millones de toneladas y subiendo

Otro problema medioambiental relacionado con el ámbito tecnológico es la creciente cuestión de los residuos electrónicos. A medida que el mundo va abordando poco a poco el problema de los plásticos de un solo uso, los residuos electrónicos le siguen de cerca como una de las mayores lacras del mundo moderno: son el componente de más rápido crecimiento en el flujo de residuos domésticos a nivel mundial, según un informe de 2017 del Global E-waste Monitor de la ONU.

En 2020, el mundo tirará a la basura más de 50 millones de toneladas de aparatos electrónicos —unos 7 kg por persona—, de los cuales solo se reciclará el 20 %. El 80 % restante acabará en vertederos o será incinerado, lo que provocará la liberación de toxinas nocivas y metales pesados al medio ambiente.

Y el Reino Unido es uno de los países que más contribuye a este problema a nivel mundial, ya que genera casi 25 kg de residuos electrónicos por persona al año. En 2018, se vendieron 1,2 millones de toneladas de aparatos eléctricos en el Reino Unido, de las cuales solo 500 000 toneladas se destinaron a centros de reciclaje [5].

Liderar con el ejemplo

Dado que es probable que estés leyendo esto en un dispositivo electrónico, sería una tontería abogar por restricciones en los medios digitales o en la fabricación de dispositivos. Pero, en lo que respecta al daño medioambiental, la gente debe ser consciente de que la tecnología tiene una huella de carbono considerable que es necesario reducir y, cuando se puede elegir, el papel sigue siendo uno de los soportes mejores y más respetuosos con el medio ambiente para transmitir tu mensaje.

Si el sector tecnológico quiere ser más sostenible, haría bien en aprender del sector del papel.

1ASN y Ecofys, 2015 (datos de gases de efecto invernadero de 2012).

2Belkhir, L. y Elmeligi, A., 2018. Journal of Cleaner Production. Evaluación de la huella de emisiones globales de las TIC: tendencias hasta 2040 y recomendaciones.

3Asociación Americana de la Madera y el Papel, 2017

4The Shift Project. 2019. «Lean ICT: Hacia la sobriedad digital»

5Comisión de Auditoría Medioambiental, 2019